Buscando al «cliente equilibrista»

Siguiendo camino en el TOP de errores más usuales antes de abrir un restaurante, nos encontramos con un clásico al que nadie le hace caso nunca: mi querido «cliente equilibrista»

Llamo así al cliente que entra a nuestro restaurante en un momento determinado del mes y al que, conforme entra por la puerta, le deberíamos agasajar al más puro estilo «turista un millón» porque, a partir de él, se alcanza la rentabilidad mensual en el restaurante.